Una de las principales preocupaciones de hombres y mujeres en el tema del envejecimiento, más que las arrugas, es la caída de los tejidos. La flacidez, la triste idea de que la fuerza de gravedad hizo su trabajo, provocando una apariencia con la que muchos(as) no se conforman. Esto ocurre, en general, con todo el cuerpo. Sin embargo, duele más cuando se trata del rostro, evidentemente porque está a la vista de todos.
Las soluciones son muchas y variadas hoy, pero para un efecto duradero en el tiempo existe el lifting facial, que, como su nombre lo dice, ‘levanta’ el rostro para devolverle la frescura que había perdido. Es una de las intervenciones más solicitadas en medicina estética, delante incluso de la liposucción y del implante mamario.
No es una técnica nueva, lleva ya más de un siglo de historia. Aunque los intentos quirúrgicos comenzaron a fines del siglo XIX, fue en 1901 que el cirujano alemán Eugen Holländer efectuó uno de los primeros procedimientos de los que se tenga registro, retirando un pequeño trozo de piel a una paciente que deseaba un aspecto más juvenil.
Unos años más tarde, en 1916, su colega y compatriota Erich Lexer aplicó una técnica más avanzada, despegando la piel de la cara para estirarla y luego suturarla. Esta intervención se considera como el primer lifting facial quirúrgico.
En los años 30 los liftings faciales se hicieron más comunes, pero no dejaban aún de ser muy rudimentarios, porque sólo consideraban tensar la piel, sin alterar los músculos que subyacían en la zona.
Más adelante, en la década de 1970, se comenzó a trabajar con el SMAS (Sistema Músculo Aponeurótico Superficial), que es una capa de tejido que está debajo de la piel, permitiendo resultados más duraderos y, sobre todo, más naturales.
A partir de los años 90, y hasta hoy, las técnicas se han ido mejorando de manera notable, con intervenciones cada vez menos invasivas, de recuperación más rápida y con cicatrices cada vez más chiquitas. Hoy, el lifting facial se suele combinar con tecnologías como ultrasonidos, radiofrecuencia e hilos tensores, y el cirujano las acomoda todas a las necesidades de cada paciente.
“El lifting facial soluciona fundamentalmente el jowls, es decir, la caída de las mejillas -explica el Dr. Mauricio Rivas, director médico de Clínica Valle Norte-. El lifting actúa fundamentalmente en una especie de arco de grasita y exceso de piel debajo del reborde mandibular, eso es lo que soluciona”.
Precisa que el lifting de mejillas es el más clásico y habitual, pero también existen el de cuello, que levanta la zona de la papada y perfila mejor la mandíbula, y el frontal, que levanta la parte superior del rostro, arriba de las cejas. “El objetivo es levantar, pero también se trabaja en la mejoría de las arrugas más superficiales, aunque idealmente esas se tratan, por ejemplo, con tratamientos con láser”, agrega el dermatólogo.
AYER Y HOY
Como decíamos, el lifting facial es la solución para hombres y mujeres que quieren combatir los signos visibles del envejecimiento, pero sin perder su naturalidad. Años atrás, el lifting quirúrgico completo (que abarca rostro y cuello) era mucho más cruento y radical, pero en la actualidad se cuenta con nuevas técnicas menos invasivas, como el minilifting, que trabaja sólo en la zona media de la cara, o sea, pómulos y parte superior de la boca. Este es el procedimiento que se realiza en Clínica Valle Norte.
No tiene resultados tan drásticos como el lifting tradicional y su recuperación es más rápida. Ideal para quienes están sobre los 40 o 45 años y desean un cambio estético muy sutil, pero efectivo. Como siempre, lo recomendable es acudir a un cirujano experimentado para someterse a una evaluación personalizada.
El minilifting está especialmente dirigido a pacientes con signos moderados de envejecimiento, como una leve flacidez en la piel, pérdida de firmeza en los contornos de su rostro y arrugas superficiales.
“Nosotros hacemos un mini lifting por zona -indica el Dr. Rivas-. Es una cirugía ambulatoria que ocupa anestesia local y un poquito de sedación para que el paciente esté tranquilo. Se anestesia toda el área donde se va a operar, en este caso, por ejemplo, las mejillas. La piel se estira, pero sólo lo justo y necesario. Esta técnica conlleva mucho menos riesgo”.
SUS BENEFICIOS
-Es menos invasivo, porque las incisiones son más pequeñas y no hay una excesiva manipulación de los tejidos.
-Los pacientes pueden volver a sus actividades de rutina en menos tiempo; por lo general, en sólo una o dos semanas.
-Las incisiones se realizan en áreas estratégicas (alrededor de las orejas y en la línea del cabello), por lo que las cicatrices no son visibles.
-Sus resultados son muy naturales, porque el objetivo es mantener la esencia del paciente.
-Con los cuidados adecuados, el efecto de esta técnica puede durar de 5 a 10 años.