De todas las arañas existentes en esta parte del mundo, la araña de rincón es la más peligrosa. Chiquita, silenciosa y astuta, la Loxosceles laeta (su nombre en latín) es una de las especies más temidas en las casas de Latinoamérica, entre ellas las de Chile, porque su mordedura es potencialmente mortal. ¿Por qué se habla de ella especialmente en esta época? Porque ama el verano y sale de sus guaridas en busca del calor.
Es probable que el resto del año ni siquiera se asome, salvo durante la soledad nocturna para ir en busca de caza. Cuando la temperatura sube, en cambio, puede ser encontrada con más facilidad porque prácticamente se disemina por todo el hogar. Y no es un tema de sitios campestres: esta araña se ha acomodado perfectamente al ambiente urbano. Sus lugares favoritos para vivir y reproducirse son los clósets (de preferencia con mucha ropa), las bodegas, las partes posteriores de los muebles y cuadros, las cortinas, los entretechos y los rincones a los que no suele llegar fácil el aseo diario. Otra característica es que no construye telas visibles como otras arañas, lo que dificulta aun más su detección.
Es de tamaño pequeño a mediano, su cuerpo suele medir de 1 a 3 centímetros, tiene patas largas y delgadas, y su coloración es café claro o café oscuro. Se dice que generalmente no ataca porque sí, sino que sus mordeduras ocurren de manera accidental, pero el Dr. Mauricio Rivas, director médico de Clínica Valle Norte, advierte que ponerse una prenda de ropa no sacudida puede terminar en un ataque sin que haya una provocación nuestra, sólo la presión normal del cuerpo. De ahí el peligro de toparse con ella.
LAS LESIONES
En un primer momento su mordedura puede pasar inadvertida, porque muchas personas reportan no haber sentido dolor inmediato. Pero al paso de las horas da síntomas: la zona afectada se enrojece, se inflama, arde y duele.
“Ella provoca lo que se llama una placa liveloide –explica el Dr. Rivas-, una lesión eritematosa violácea que forma una especie de halo blanquecino alrededor, y que es la forma clásica de reconocer su mordedura. A veces, sin embargo, se presenta sólo como un eritema. El riesgo es que este evolucione a una necrosis (loxoscelismo cutáneo). En los casos más graves puede llegar hasta una necrosis extensa que puede requerir cirugía o generar pérdida de grandes extensiones de la piel”.
Los casos más complejos, agrega el dermatólogo, son los de un loxoscelismo cutáneo visceral (LCV), la forma más grave de intoxicación por picadura de la araña de rincón. Combina lesiones cutáneas necróticas con un síndrome sistémico potencialmente mortal que se caracteriza por fiebre, anemia hemolítica masiva, ictericia, hemoglobinuria, hematuria y fallo renal agudo. Muchos pacientes terminan intubados e internados en la UTI o la UCI.
Por todo lo anterior, es necesario reaccionar rápido. “Si se tiene la sospecha de una picadura de araña de rincón, se debe acudir cuanto antes a un servicio de urgencia, ojalá dentro de las 24 horas”, dice el Dr. Rivas.
¿Por qué es tan potente el veneno de esta araña? Porque contiene enzimas y toxinas que destruyen tejidos y afectan los glóbulos rojos. A diferencia de otros venenos animales, el suyo tiene un efecto lento pero profundo. La progresión del daño, entonces, puede ser silenciosa, mientras que el tejido interno ya comenzó a deteriorarse.
El tratamiento varía según la gravedad del caso. Si es leve, con la presencia de sólo un eritema, el médico prescribirá un antibiótico con corticoide, y con eso bastará. Los grupos de pacientes más riesgosos son los niños y los diabéticos.
EL ASEO PROFUNDO PREVIENE
Pese a que se trata de una araña peligrosa, no hay que entrar en pánico. Sin obviar que ha recibido casos muy graves por la mordedura, señala el Dr. Rivas, la mayoría se trata de casos absolutamente tratables y sin riesgos.
Sin embargo, es necesario prevenir en casa con la adquisición de una rutina de aseo profundo. Mantener todo en orden y poner especial atención a rincones, bodegas y entretechos es indispensable; también, sellar grietas en paredes, pisos y ventanas; separar las camas de las paredes y de las cortinas, y usar insecticida específicos en áreas riesgosas. Incluso, si detectas mucha presencia de arañas, recurrir a una fumigación.