No existe un órgano más extenso que la piel y que refleje, además, tan claramente el paso del tiempo y las elecciones que hacemos en la alimentación. Desde las imperceptibles células hasta las capas más externas, la piel responde de modo único a los nutrientes que consumimos. Es como un espejo interno.
La conexión entre la nutrición y la salud cutánea es innegable. Los nutrientes esenciales, como las vitaminas A, C, D y E, así como minerales como el zinc y el selenio, juegan un papel clave en la regeneración celular, la producción de colágeno y la protección contra los radicales libres. Por lo tanto, una dieta equilibrada y rica en estos elementos puede contribuir a una piel más radiante, resistente y saludable.
A continuación, el Dr. Mauricio Rivas, director médico de Clínica Valle Norte, nos revela 7 verdades sobre la relación estrecha que existe entre la nutrición y su especialidad, la dermatología.
PATOLOGÍAS ASOCIADAS. “Muchas enfermedades se manifiestan por trastornos alimenticios, desde la rosácea con alimentos picantes o calientes, hasta el acné, que puede empeorar con productos ricos en carbohidratos o lácteos. Además, otras patologías inflamatorias intestinales, como el mal de Crohn y la enfermedad celíaca, entre otras”, explica el Dr. Rivas.
Al listado hay que agregar las urticarias por alimento. “Y si hablamos de la microbiota intestinal, ésta se asocia a muchas patologías, incluyendo la psoriasis, el vitiligo y la hidrosadenitis supurativa”.
LAS VITAMINAS. ¿Dónde están? La vitamina A es fundamental para la renovación celular y la reparación de tejidos. Se halla en alimentos como la zanahoria, las espinacas y las papas. La vitamina C, muy conocida por su poder antioxidante, se encuentra en cítricos, frutillas y brócoli. Es esencial para la síntesis de colágeno, que proporciona firmeza y elasticidad a la piel.
EL ROL DEL AGUA. “Tenemos que tomar una cierta cantidad de agua, idealmente al menos un litro y medio o dos litros de agua al día -dice el Dr. Rivas-. Con eso mantenemos nuestra piel hidratada y todas las funciones de nuestro organismo en perfecto equilibrio”.
ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES. El omega 3 y el omega 6 son importantes para mantener la barrera cutánea y ayudan también a reducir la inflamación en la piel.
VITAMINA D. “Hay algunas vitaminas que no vienen solamente en los alimentos. La vitamina D tenemos que sintetizarla a través de nuestra piel y el sol, pero como los dermatólogos no recomendamos exponerse al sol, normalmente hay que suplementarla mediante gotas o cápsulas de vitamina D extra”, indica el Dr. Rivas.
ALIMENTOS CONTRA EL DAÑO SOLAR. ¿Existen? “Sí, especialmente los que tienen antioxidantes -vitaminas C y E-, como los frutos rojos o los alimentos que tienen betacaroteno, presente en la zanahoria y el zapallo”.
ANTIENVEJECIMIENTO. La piel envejece y eso es un fenómeno natural. Sin embargo, la velocidad y la forma en que ocurre pueden estar influenciadas por factores externos, incluida la dieta. Es decir, se puede luchar contra el mal envejecimiento mediante la alimentación. “Hablamos de una dieta balanceada, con macronutrientes adecuados; una buena proporción de carbohidratos, de lípidos y de proteínas, y rica en antioxidantes, en probióticos, en fibras, en frutas y verduras -puntualiza el Dr. Rivas-. Está demostrado que todo lo mencionado genera un mejor estilo de vida. El omega 3, por ejemplo, genera aumento de la esperanza de vida, como sucede en Japón, que tiene una dieta rica en pescados”.