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Hablamos de una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que afecta comúnmente el centro del rostro. Se caracteriza por enrojecimiento persistente, vasos sanguíneos visibles, brotes parecidos a los del acné y, en ocasiones, mayor sensibilidad o ardor en el área afectada. No tiene cura, pero sí se controla. Aquí, el Dr. Mauricio Rivas responde a las principales interrogantes sobre esta afección.

 

¿Qué es la rosácea y qué ocurre en la piel de quien la padece?

 

Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que se caracteriza por un enrojecimiento persistente, acompañado de varios síntomas, como, por ejemplo, sensación de quemazón, de ardor, de hormigueo, de picazón, etc.

 

¿Se conocen sus causas?

 

Está dentro de las enfermedades multifactoriales, en las que se asocian muchos factores en su génesis: ambientales, hormonales y familiares, pero, por sobre todo, se ha relacionado mucho con un ácaro microscópico, el Demodex folliculorum, aunque no es el único ni por sí solo la causa de esta enfermedad. Este ácaro vive de manera natural en los folículos pilosos y las glándulas sebáceas de la piel humana.

 

¿Qué factores biológicos, genéticos o ambientales influyen en su desarrollo? 

 

Muchas veces, familias que sufren de rosácea, los fototipos más claros, los colores de piel más claros, la gente que trabaja mucho al calor, al sol, las duchas calientes, los condimentos, especialmente el ají... todo eso influye.

 

¿Cuáles son los principales síntomas de la rosácea y cómo se diferencian de un simple enrojecimiento? 

 

Se distingue porque el enrojecimiento de la rosácea es persistente. Es decir, no se va. Uno puede ponerse rojo un ratito porque hizo ejercicio, o porque le dio vergüenza, pero este enrojecimiento en específico es permanente. Está todo el día, haga lo que haga el/la paciente.

 

¿Cuáles son los distintos tipos de rosácea?

 

Son la eritematotelangiectásica, la papulopustulosa, la fimatosa y la ocular.

 

¿Qué características presenta cada una? 

 

La eritematotelangiectásica, enrojecimiento, principalmente; la papulopustulosa, unas lesiones inflamatorias llamadas papulopústulas, que se presentan parecidas a las del acné; la fimatosa, en tanto, es aquella que aumenta el volumen de las glándulas sebáceas de la piel, como por ejemplo la rinofima, que engrosa la piel de la nariz y aumenta su tamaño, y la ocular, que afecta los ojos.

 

¿Existe un rango etario con mayor riesgo de desarrollar rosácea? 

 

Sí, las personas de mediana edad. También las mujeres, quienes tienen antecedentes familiares y los que son de piel clara tienen un mayor riesgo.

 

¿Por qué se concentra en el rostro? 

 

Eso no lo sabemos, pero efectivamente el rostro es el que más se ve afectado. Existe también la rosácea extrafacial, pero es más rara.

 

¿Por qué algunas personas desarrollan brotes o granopústulas, mientras que otras presentan principalmente enrojecimiento? 

 

Porque depende de la variedad. No hay una causa que haga sufrir una fimatosa o una ocular. Eso es idiopático e idiosincrático. ¿Qué significa eso? Que no sabemos muy bien la causa y que te tocó la mala suerte de que te afecte más a ti.

 

¿Qué relación existe entre la rosácea y la afectación ocular? 

 

Es muy directamente proporcional. De hecho, a la gran mayoría de los pacientes le afecta el ojo. Por eso es fundamental que también vayan al oftalmólogo. Se produce mucha rojez, ardor y quemazón en el ojo.

 

¿La rosácea puede progresar si no se trata? ¿Qué complicaciones pueden aparecer con el paso del tiempo? 

 

Sí, la rosácea progresa. Normalmente va de una leve a una grave, e incluso a la fimatosa, con el paso del tiempo, puede generar un aumento de volumen muy marcado y desfigurarse una zona de la cara, especialmente la nariz.

¿Cómo se diagnostica esta patología? 

 

Con un examen clínico, efectivamente. No requiere ningún otro examen específico.

¿Es una enfermedad sin cura?

 

Sí, pero tiene tratamiento. O sea, con el láser y las cremitas, etc., anda superbién. Pero, claro, el manejo dermatológico también es permanente.

 

¿En qué consiste el tratamiento? 

 

Fundamentalmente, en cremas. En ellas podemos utilizar ciertos medicamentos, como, por ejemplo, la ivermectina, el metronidazol y el ácido acelaico. Y medicamentos orales, como  la doxiciclina o la minociclina, y en algunos casos también la isotretinoína. Y, por supuesto, tratamientos con láseres, que es lo más efectivo, sobre todo si queremos tratar las venitas, que son las culpables del enrojecimiento de la cara.

 

La rosácea es una patología cuyo origen es desconocido. Es progresiva y no tiene cura, pero sí cuenta con tratamiento dermatológico muy efectivo.

 

Los brotes de rosácea suelen ser reactivos. Los afectados deben evitar factores comunes que dilatan los vasos sanguíneos, tales como la exposición prolongada al solo o al viento; el consumo de alcohol, cafeína o alimentos muy picantes, los cambios bruscos de temperatura o lugares muy calurosos, y el estrés emocional.

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