El artífice
Es ovallino, médico de la Pontificia Universidad Católica y especializado en dermatología en el extranjero. Por supuesto que la mayor motivación que tuvo el doctor Mauricio Rivas para crear Clínica Valle Norte fue la de aportar a su ciudad. En cuatro años lo ha logrado con creces, ampliando su llegada incluso más allá de las fronteras de la Región de Coquimbo. Aunque no todo ha sido fácil -inauguró sólo un mes antes de la irrupción de la pandemia, en 2020-, este centro especializado en dermatología y estética avanzada lleva la batuta en la zona norte del país. “La idea fue siempre tratar de contribuir como ovallino al desarrollo de nuestra ciudad, quería instalar una clínica correcta, apropiada, con todas las tecnologías de la medicina moderna -señala el Dr. Rivas-. Conseguir, en resumen, un centro de alta resolución enfocado en la dermatología para que la comunidad se pueda atender acá igual como si se atendiera en la mejor clínica de Santiago”.
Esfuerzo compartido
El esfuerzo puesto en los cuidados espacios de calle Coquimbo 349 ha sido compartido con su mujer, la enfermera universitaria Paula Gallardo, también ovallina. Ella es la gerente general de la clínica. El matrimonio ha entregado cabeza y corazón al proyecto. “Dijimos ‘veamos si se puede’ -recuerda ella-, y todo se dio. No sé cómo un día estábamos dibujando pabellones, salas de procedimiento y central de esterilización”.
El lugar elegido para las instalaciones había pertenecido a locales comerciales de la familia Rivas, por lo que el deseo de dejarlo al 100% se multiplicó.
Por qué Ovalle
Los serenenses les preguntaban ‘¿por qué Ovalle?’. Y el matrimonio Rivas-Gallardo contestaba ‘¿y por qué no?’. “Queríamos ser un aporte -dice Paula-. Mauricio comenzó con una consulta dermatológica y yo, como enfermera, realizaba todos los procesos. Él se fue haciendo de muchos pacientes que acá, antes, no tenían solución. Veía a veces tumores de años en personas que estaban en listas de espera o que simplemente pensaban que no tenían solución. Era tan simple para nosotros resolver esos problemas con una cirugía o un procedimiento. Nos fuimos encariñando y llegó un punto en que ya no nos podíamos ir”.
Los desafíos
Lograr que las personas entiendan la diferencia entre una clínica dermatólogica -atendida por médicos y profesionales de la salud- y un centro estético ha sido uno de los grandes desafíos para el Dr. Rivas y su equipo, y también una de sus frustraciones. Además, agrega el director médico, las regulaciones en el rubro de la salud son para aquellos que se declaran legales. “Centros de estética no declarados no existen para el gobierno, y si no existen, no son susceptibles de fiscalización. Eso es muy injusto”, comenta.
Qué nos hace únicos
Básicamente, tener cubiertas todas las áreas posibles de la dermatología. “Muchos colegas, por ejemplo, se dedican sólo a la parte clínica, no operan; otros, a la parte estética, o ven sólo niños… Nosotros contamos con todas las especialidades y para todas las edades. Operamos harto, cubriendo incluso cáncer de piel; tenemos un pabellón y, en definitiva, todo lo que se necesita para ser tratado por la patología cutánea, desde una fototerapia hasta tratamientos con láseres sofisticadísimos que solamente se pueden encontrar en las mejores clínicas de Santiago”, explica el Dr. Rivas.
Paula acota: “Hay muchas cadenas parecidas, pero que no cuentan con este sello diferenciador de tener un director médico que es dermatólogo. La gente no sabe eso, en general. Sin embargo, Mauricio se pone a atender y la gente llega. Es un médico muy bueno, muy prolijo en su trabajo, no se conforma con resultados a medias, hace seguimiento. No suelta al paciente en todo el proceso, y por eso todos lo quieran y lo buscan”.