Muchos sitúan en un mismo nivel el cabello, el cuero cabelludo y el folículo piloso (este último, la estructura tubular donde se origina el pelo). Y tiene sentido, por supuesto, pero sólo hasta cierto punto. Hace unos meses se generó una polémica mundial debido a que supuestamente un champú provocaría caída del pelo. Los especialistas tricólogos negaron que un producto para lavar la cabeza tuviera ese poder; sin embargo, la duda quedó sembrada.
El Dr. Mauricio Rivas, dermatólogo y director médico de Clínica Valle Norte, aclara que no existe evidencia de que productos capilares, o algunos principios activos de estos, provoquen pérdida de cabello, ya que no afectan el folículo piloso, sólo actúan sobre la fibra capilar (el pelo). “No se puede afirmar que champús, tintes o formoles causen o aumenten la alopecia -señala-. Evidentemente, como médico lo que uno recomienda es que, por un tema de sentido común, la persona opte por productos lo menos sintéticos posible, pero si alguien quiere teñirse, tampoco se le puede prohibir”.
El Dr. Rivas agrega que el uso de productos muy agresivos puede provocar daño al cabello en sí mismo, pero no necesariamente una caída. “Si el peluquero tiñe mal, ocupando tintes muy fuertes, va a dañar la estructura del tallo piloso, del pelo, pero no del folículo piloso, que está al interior del cuero cabelludo”.
Cuando el pelo es el perjudicado, la situación es reversible: “Con el tiempo, crece nuevamente, se recupera”, acota el médico.
LA ALOPECIA
El problema surge cuando es el folículo piloso el que se deteriora, y a esto se le denomina alopecia (caída del pelo). El Dr. Rivas comenta que existen más de 80 tipos de alopecia. “Una es el efluvio telógeno, que se produce por un daño sistémico, una enfermedad grave o una cirugía; por ejemplo, lo vimos mucho después del COVID. Tres meses después de una situación grave se produce una caída profusa del pelo. Otra común es la alopecia areata, que corresponde a una patología autoinmune y que provoca caída de medallones de pelo, y suele estar asociada al estrés. Pero no hay algo que uno haga hoy y le provoque caída mañana, eso es un mito”, explica.
Dos consultas frecuentes son si lavarse el pelo muy seguido o usar jockey causa pérdida de cabello, pero el Dr. Rivas asegura que no. “Lo que sí es efectivo es que tirar el pelo haciéndose moños muy ajustados sí puede perjudicar. Lo he visto, sobre todo, en carabineras y en niñitas pequeñas, y ese hábito ocasiona una alopecia por tracción”.
En estas alopecias mencionadas, denominadas ‘alopecias no cicatriciales’, el folículo no se destruye, por lo tanto, puede haber recuperación.
QUÉ PASA CON LOS PRODUCTOS CAPILARES
No es ciento por ciento un tema dermatológico, sino más bien cosmético, pero vale la pena hacer un recorrido por los ingredientes más controvertidos de artículos capilares. Recordemos que en este caso se habla de daño al pelo, no al folículo piloso. Ojo, no son causa de alopecia, no existe evidencia sobre ello.
-Los champús que se venden en farmacias y supermercados suelen contener detergentes agresivos para eliminar grasa y suciedad. Entre los más comunes están los sulfatos (que generan mucha espuma, pero resecan) y la sal (que reseca el cuero cabelludo).
-En una serie de productos capilares, como champús, acondicionadores, mascarillas, protectores térmicos, cremas para peinar y sprays de brillo están presentes las siliconas no solubles. Otorgan una sensación de suavidad y brillo, pero como no son solubles, a la larga forman una capa que impide la hidratación natural del pelo, volviéndolo opaco y con tendencia al quiebre. Algunos también contienen parafina, petrolatum, parabenos y fragancias sintéticas que causarían opacidad en el pelo y alergias en cueros cabelludos sensibles.
-Algunas lacas, espumas y geles suelen tener alcoholes que deshidratan la fibra capilar.
-Las coloraciones químicas (tintes y decolorantes) suelen usar amoníaco (que provocaría un daño en la estructura del pelo); peróxido de hidrógeno (que decolora, pero vuelve poroso y quebradizo el pelo), y parafenilendiamina (agente colorante que podría generar alergias severas).
-Y el famosísimo formaldehído (formol), utilizado en tratamientos alisadores, es un gas tóxico que fragiliza el cabello y que puede originar inflamación en el cuero cabelludo.