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Estamos a días de que termine el verano y una situación preocupante se presenta en las calles de nuestro país. A una temporada tremendamente calurosa se le suman pieles derechamente bronceadas, y muy a propósito, en lo que parece un regreso de la piel dorada.

 

Es el resultado de una estación de vacaciones que, por fin, después de mucho tiempo, volvió a ser como las de antes, con un notorio flujo de visitantes hacia lugares exteriores: playa, campo, montaña.  Con el agravante, claro, de que muchos olvidaron lo que costó años que entendieran: que la exposición al sol debe ser moderada.

 

Es el resultado también de lo que pregonan algunos gurús o pseudo-especialistas de las redes sociales, en el sentido de que el sol es la principal fuente de vitamina D -algo de lo que casi todos estamos carentes- y que, por lo tanto, sería beneficioso y no riesgoso tomarlo a destajo, obviando incluso la aplicación de bloqueador.

 

 

DE PÁLIDA A MORENA

A lo largo de la historia, el tono de la piel en Occidente ha estado muy relacionado con el estatus social y económico. Hace más de un siglo, por ejemplo, una piel pálida era símbolo de poderío económico, casi aristocrático, porque una tez morena, quemada por el sol, estaba asociada al duro trabajo de los campesinos. En los años 20, en tanto, la diseñadora de alta costura Coco Chanel puso en boga el bronceado, convirtiéndolo en un sello de sofisticación y vida saludable.

 

Pero el cáncer de piel hizo lo suyo y, aunque significó una labor larga y profunda de concientización sobre los daños de la exposición solar extrema, la mayoría de las personas comenzó a tomar precauciones. La palidez volvió a estar en auge y no sólo por el cáncer, sino porque su efecto también se demostró en el envejecimiento y deterioro cutáneo prematuro: arrugas, manchas, falta de firmeza, etc.

 

¿Qué ha pasado ahora? Pues que un grupo de influencers del “bienestar” glorifican el bronceado. Y si no es el bronceado en sí, el pasar tiempo bajo la acción del sol, sin mencionar que ello tiene consecuencias a largo plazo. Esta tendencia ha resurgido con cierta fuerza, porque pareciera que lo que se dice en las redes sociales es una verdad escrita a fuego.

 

¿Qué dicen ellos? Por ejemplo:

-Que el sol es la mejor fuente de vitamina D y que tomarlo sin bloqueador es fundamental. Es evidente que el sol contribuye a la síntesis de vitamina D, de eso no hay dudas, pero basta con una exposición de 10 a 15 minutos para lograr los niveles necesarios. La sobreexposición, recordemos, siempre conlleva el peligro de cáncer.

-Que el bronceado crea una barrera natural en la piel. Si bien es cierto que la piel produce melanina para defenderse de la radiación ultravioleta (UV), este mecanismo no es suficiente para evitar el daño celular. El bronceado es, de hecho, un síntoma de que la piel ya sufrió daño.

-Que un bronceado gradual implica nulo riesgo de cáncer. La verdad es que no, cualquier exposición sin protección puede llevar al desarrollo de mutaciones en el ADN celular, aumentando el riesgo de melanoma y otros tipos de cáncer de piel.

 

 

TEN PRESENTE

En las redes sociales existe mucha promoción irresponsable de algunos hábitos de vida. Ignora los que no tengan base científica, y eso puedes confirmarlo fácilmente revisando el perfil del instagramer o tiktoker. Si no es profesional de la salud, pon todo en duda. Y no olvides: No existe el bronceado seguro; por el contrario, en él hay riesgos comprobados.

 

A saber:

-El cáncer: la forma más peligrosa de esta neoplasia es el melanoma, que se ha relacionado con la radiación ultravioleta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera estos rayos como carcinógenos del grupo 1, lo que implica que su potencial cancerígeno es similar al del tabaco.

-Daño en los ojos: la sobreexposición puede causar cataratas, degeneración macular y problemas en la córnea, entre otros.

-Envejecimiento prematuro: en este proceso la piel desarrolla arrugas, manchas y pérdida de elasticidad. ¿Por qué? Porque la radiación UV descompone el colágeno y la elastina, proteínas que son fundamentales para mantener firme y elástica la piel.

-Debilitamiento del sistema inmunológico: la radiación UV también podría afectar la respuesta inmunitaria del organismo, reduciendo su capacidad para combatir infecciones e incrementando el riesgo de enfermedades autoinmunes.

 

Si realmente quieres lucir una piel bronceada, puedes recurrir a productos cosméticos certificados que existen en el mercado. Consulta con tu dermatólogo sobre cuáles son los más indicados para ti.

 

Recuerda que Chile, por la altitud de los Andes, es uno de los lugares más peligrosos para tomar sol. También lo es porque forma parte de las zonas con ozono degradado y porque posee el desierto de Atacama que, como toda área desértica, tiene suelo reflectante.

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